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Parque Natural "Los Alcornocales" (6)

El Parque Natural Los Alcornocales cuya superficie es de 167.767 ha y el tercero en extensión de los espacios naturales protegidos en Andalucía, está situado en el extremo occidental de la Cordillera Bética, en la provincia de Cádiz, exceptuando su borde nororiental que pertenece a la provincia de Málaga. Los términos municipales que pertenecen al parque y la provincia de Cádiz son: Alcalá de los Gazules, Algar, Algeciras, Arcos de la Frontera, Benalup, Benaocaz, Castellar de la Frontera, El Bosque, Jerez de la Frontera, Jimena de la Frontera, Los Barrios, Medina Sidonia, Prado del Rey, San José del Valle, Tarifa y Ubrique. Y el municipio Cortes de la Frontera que pertenece a Málaga.

Parque Natural Los Alcornocales  Mapa Parque Natural Los Alcornocales 

 

Al norte limita con el Parque Natural Sierra de Grazalema; al oeste la Campiña Gaditana; al suroeste la Depresión de la Janda y la Sierra de Fates; al sur limita con el Estrecho de Gibraltar y el Campo de Gibraltar; al sureste y este el valle del Río Guadiaro.

Su pico más alto es el Pico del Aljibe (1092 m.) y la vegetación que lo caracteriza es de los CANUTOS, un bosque de ribera peculiar de estas sierras, que está representado por las angostas vaguadas de las cabeceras de los arroyos serranos junto a la vegetación que la coloniza. Dada su situación geográfica existen diversidad de ecosistemas y en el que encontraremos numerosas aves de paso y animales como el zorro, tejón, comadreja, etc.

El atractivo natural de este Parque no finaliza aquí, ya que acoge unos bosques galerías excepcionales, capaces de transportarnos a regiones subtropicales ausentes en la actualidad del continente europeo, al estar formados por especies típicas de estos ambientes que han encontrado en este lugar un refugio adecuado para desarrollarse. Se localizan en los denominados «canutos», valles profundos y estrechos excavados por los ríos.

 

ClimaSubir

 
Río Hozgarganta cerca de
San Martín del Tesorillo

Dada la posición geográfica de Los Alcornocales, el clima dominante en la zona es, lógicamente, mediterráneo, pero una serie de factores contribuyen a singularizarlo. En primer lugar, la cercanía al mar provoca un efecto amortiguador de la oscilación térmica, manteniéndose éstas muy constantes y suaves durante todo el año. A ello hay que unir unas lluvias anuales que superan prácticamente los 800 L/m², llegando en determinadas zonas a más de 1.400 gracias a los frentes oceánicos que lo barren de oeste a este durante los meses de otoño, invierno y primavera. En las sierras del sur, cabe destacar además la presencia de nieblas veraniegas conocidas como las barbas del levante, que proporcionan humedad ambiental y valiosísimas precipitaciones horizontales en la larga estación seca característica del clima mediterráneo. Todos estos factores contribuyen a crear un microclima especial, de características muy similares al existente en zonas subtropicales y macaronésicas, que favorece el crecimiento de una exuberante vegetación selvática, que ha sido el origen del calificativo otorgado a Los Alcornocales: la última selva mediterránea.

El viento es también un factor a tener muy en cuenta en el Parque. La cercanía del estrecho de Gibraltar y la disposición norte-sur de las serranías más litorales, condiciona su frecuencia e intensidad, llegándose a alcanzar los valores más altos de toda la península ibérica, prueba de lo cual es la existencia del mayor campo de producción de energía eólica de toda España.

 

FloraSubir

Tronco de alcornoque

El parque se caracteriza por el bosque de alcornoque más extenso de España y uno de los más grandes del mundo, en un magnífico estado de conservación aunque manteniendo el aprovechamiento humano del corcho. A diferencia de los montes alcornocales de otras latitudes donde la espesura es baja, en esta zona los árboles forman auténticos bosques acompañados de una rica y variada vegetación arbustiva y herbácea en íntima conexión, que asegura la regeneración natural del bosque, una buena mezcla de edades, y una biodiversidad florística y faunística muy elevada.

Pero, además de alcornocales, el Parque tiene representadas otras masas forestales importantes tanto cualitativa como cuantitativamente. Merecen destacarse los bosques de quejigos o robles andaluces, relictos de épocas pasadas que conforman bosques de indescriptible belleza, donde la humedad ambiental y edáfica es la protagonista, con los troncos y ramas colonizados por líquenes, musgos, helechos epífitos y algunas plantas superiores que trepan en busca de la necesaria luz que escasea al nivel de suelo por causa de la elevada densidad de la cubierta y el gran tamaño que alcanzan las hojas de éste árbol. También es normal la presencia de otras especies típicas del bosque mediterráneo, como acebuches, y roble melojo.

El terreno es de sierras relativamente suaves, de hasta 1.000 msnm, con algunos valles encajonados denominados canutos en los que corren pequeños arroyos de montaña, que propician la otra característica fundamental del parque y la comunidad vegetal más relevante desde el punto de vista científico, unos bosques de galería de tipo subtropical o laurisilva que son únicos en la Europa continental, con presencia de laurel, rododendro, avellanillo, durillo, aliso, acompañados por acebo y helecho, sumamente raro en estas latitudes, aunque este tipo de vegetación ocupaba la mayor parte del centro y sur de Europa durante la Era Terciaria. Los Alcornocales cuenta con el honor de poseer en varios de sus canutos el tipo de planta vascular más antigua que vive sobre la tierra, un helecho que únicamente puede encontrarse en varias zonas tropicales del planeta en areales alejados varios miles de kilómetros de su ubicación europea.

 

FaunaSubir

Corzos

La riqueza faunística del parque viene determinada igualmente en gran parte por su posición geográfica. La posición en el extremo más meridional de Europa le convierte en paso periódico obligado, hacia y desde África, de millones de aves migratorias que convergen en esta zona en su búsqueda estacional de alimento y de un clima más benigno para su desarrollo. Por ello, Los Alcornocales es un verdadero paraíso para los aficionados a la ornitología, que acuden año tras año a contemplar el paso fundamentalmente de las aves planeadoras: cigüeñas, milanos, halcón abejero, águila calzada y culebrera, buitres, alimoches y un sin fin de otros muchos pájaros que recuperan energías en el Parque o esperan que las condiciones climatológicas sean favorables para el siempre problemático paso del Estrecho de Gibraltar.

También son importantes las poblaciones de mamíferos por su variedad y abundancia. Con un poco de suerte, en Los Alcornocales pueden observarse meloncillos —en el Parque se conservan las mayores poblaciones europeas de esta mangosta—, ginetas, nutrias, turones, gato montés y comadrejas entre los carnívoros, y ciervos, cabra montés y corzos entre los herbívoros. Estas sierras tienen el privilegio de albergar la última población de corzos andaluces de la raza denominada morisca, en el límite suroccidental de la distribución mundial de la especie. En cuanto a la presencia del lince, los datos actuales se muestran contradictorios, pero es posible que existan algunos ejemplares en los bosques más recónditos, lejos de la presencia humana.

 

HistoriaSubir

Pintura rupestre de un ciervo
(Cueva de Bacinete, Los Barrios)

Los Alcornocales está enclavado en un lugar estratégico, junto a él se unen el Atlántico con el Mediterráneo y, casi, Europa con África. La posición geográfica es uno de los aspectos que más han marcado los avatares de su patrimonio, tanto de carácter natural, como cultural. Su poblamiento comienza hace decenas de miles de años, tal y como demuestran yacimientos arqueológicos cercanos pertenecientes al hombre de Neandertal, o los restos de grabados y pinturas rupestres que se remontan al Paleolítico y Neolítico. Pero son sin duda los abrigos de la Edad de Bronce los que más llaman la atención del visitante. Del más de medio centenar de cuevas existentes, destacan por su valor artístico y por su singular temática la Cueva del Tajo de las Figuras, considerada como la capilla sixtina del arte rupestre esquemático; la Cueva de la Laja Alta, que alberga un pequeño catálogo de las primeras embarcaciones que surcaron el mediterráneo procedentes de oriente; y el Cueva de Bacinete, con más de un centenar de representaciones pictográficas en magnífico estado de conservación.

Tras los primeros pobladores, otros muchos se asentaron en este espacio, superponiéndose culturas y civilizaciones, que han aportado un peculiar matiz etnológico y un legado de fantástica riqueza: monumentos megalíticos, restos ibéricos, fenicios, romanos, fortalezas árabes, etc. Muchos de los pueblos que hoy integran el Parque Natural alcanzaron su apogeo durante el reinado nazarí, cuando constituían la línea fronteriza occidental del Reino de Granada. Todavía hoy conservan muchos rasgos andalusíes en sus cascos históricos, típicos de pueblo blanco serrano. Jimena de la Frontera, Castellar de la Frontera o Medina Sidonia son magníficos ejemplos de ello.

 

PaisajesSubir

Vista Noroeste desde El Picacho

 

Entre las zonas más destacables por su interés paisajístico se pueden citar:

-Pico de El Aljibe

Es el pico más alto del parque, con 1.092 m .

-Pico de El Picacho

Es el segundo pico del parque. Su parte superior tiene un pequeño terreno llano.

 

OtrosSubir

la Montera del Torero

 

La mayor altura del Parque natural se sitúa en el Pico del Aljibe, con 1.092 msnm (algo superior al Picacho). Ambos están situados en la sierra del Aljibe, entre la localidad de Alcalá de los Gazules y el complejo de turismo rural de La Sauceda.[2]

Dentro del Parque, cerca de la localidad de Los Barrios se encuentra la Montera del Torero, una formación rocosa singular de arenisca erosionada con un extraordinario parecido con el típico sombrero de los toreros.

 

 

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